Bolsa...Primera lección...
Hace tiempo que quiero escribir algunas nociones sobre la Bolsa, sacadas de uno de los libros más maravillosos que he leído sobre este tema, dejo la cita biográfica para el final...y aquí la primera de cinco notas.
Creo que la primera de las cinco notas, debía ser, la que creo, es la más sencilla y famosa explicación de uno de los más curiosos fenómenos de la Bolsa, dejo para el número dos, la explicación de por qué salir a Bolsa y algunas cosas mucho más técnicas, pero no puedo resistirme a poner como Primera lección, esta historia que muchos conocen...
Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que le trajeran por $10.
Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.
El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar.
Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era dificil cazarlos, los campesinos perdieron interes, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Nuevamente fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.
Llegado a este punto, el hombre ofrecio $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.
Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:
- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’.
Desde ese dia, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros de toda la vida.