Bueno...se acabó...
En el interior del recinto permanecerán algunos de los símbolos de la Expo, como el Acuario Fluvial, el Palacio de Congresos, la Torre del Agua y el Pabellón Puente, que se convertirán en museos, o los pabellones de Aragón y de España para albergar un centro de investigación sobre el cambio climático.
Gracias a la Expo Zaragoza se ha experimentado un cambio radical. Las riberas del río Ebro han pasado a ser la calle principal de la ciudad. Se han recuperado más de 40 kilómetros de riberas de los distintos cauces que atraviesan la ciudad: los ríos Ebro, Gallego y Huerva, así como el Canal Imperial de Aragón, con una inversión de más de 160 millones de euros.
La Expo Zaragoza, asimismo, ha hecho posible la navegación del río Ebro desde el Azud de Vadorrey hasta el recinto de la muestra, y ha cambiado también la zona náutica, donde ahora se ubican uno de los embarcaderos del río y una terraza en el Paseo Echegaray con vistas al río Ebro.
Junto al recinto de la exposición se construyó el Parque Metropolitano del Agua Luis Buñuel. Con 125 hectáreas, este espacio ofrece diversión para niños y adultos con zonas de aventura y con un canal de aguas bravas, y ha conseguido que Zaragoza tenga, por fin, su propia playa fluvial.
Realmente, esto es lo que importante verdaderamente...lo que va a quedar, pasados ya los fuegos...y despilfarros, pues la ocasión, era "para tirar la casa por la ventana", la verdad...es que lo más importante es lo cambiada que esta la ciudad, en todo...y el detonador y catalítico ha sido la bendita Expo.