Gibraltar
Esta semana, estaré en Gibraltar, por un día, curioso enclave dentro de España, pero de soberanía inglesa.
Gibraltar es una estrecha península situada en la costa mediterránea meridional de la península Ibérica, entre la bahía de Algeciras y el mar de Alborán, al noroeste del estrecho de Gibraltar. Tiene unos 6 km de largo y 1,2 km de ancho y está conectado a España mediante un itsmo bajo y arenoso, de unos 2 km de largo.
La península consiste en un peñasco de piedra caliza y pizarra conocido como El Peñón. Se levanta abruptamente desde el istmo hasta 411,5 m de altura en Rock Gun Battery,
la cumbre más septentrional. Su mayor altura (426 m), se sitúa cerca de
su extremo meridional. La pendiente del peñón desciende escalonadamente
hasta el mar en Punta de Europa, el punto más meridional del territorio, situado enfrente de Ceuta, situada a 32 kilómetros al sur, al otro lado del estrecho. Desde el Mediterráneo,
Gibraltar aparece como una serie de acantilados escarpados e
inaccesibles. En el lado occidental, la pendiente es más gradual y se
encuentra ocupada por viviendas situadas en diferentes alturas que se
aprietan hasta 90 metros por encima de los viejos muros de la
fortaleza. Más arriba, los acantilados de piedra caliza casi aíslan la
parte superior del peñón, cubierto por una maraña de árboles silvestres.
Gibraltar carece de manantiales o ríos, por lo que una zona de 14 hectáreas de pendientes arenosas situada sobre Catalan Bay y Sandy Bay fue cubierta para captar agua de lluvia. Actualmente está en desuso y la zona ha sido restaurada a su estado natural. El agua se almacena en varios aljibes excavados en la roca del peñón. Esta agua se mezcla posteriormente con agua extraída de pozos situados en el itsmo o desalada a partir de agua marina.
A principios del siglo XX, las autoridades británicas levantaron la verja que existe actualmente en el terreno del istmo. Posteriormente, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, también se construyó un aeropuerto en el istmo, con parte de la pista en terrenos ganados al mar, en la bahía de Algeciras. La llegada de la guerra mundial significó un aumento aún mayor de la importancia estratégica de Gibraltar como escala y punto de aprovisionamiento, en tanto que la totalidad de la población civil era evacuada a la Londres, Irlanda del Norte, Casablanca, Madeira y Jamaica.
Tras el fin de la guerra, la actitud del gobierno franquista se fue endureciendo, posiblemente también como factor de cohesión interna. A principios de los años sesenta del siglo XX, el gobierno español planteó la situación de Gibraltar ante el comité de descolonización de las Naciones Unidas. Aunque dos resoluciones acordadas por la Asamblea General (2231, de 1966 y 2353, de 1967) instan al inicio de conversaciones entre España y Gran Bretaña para poner fin a la situación colonial de Gibraltar, salvaguardando los intereses del pueblo gibraltareño, no se alcanzó ningún acuerdo. De hecho, los gibraltareños comenzaron a apelar al derecho a la autodeterminación para oponerse a cualquier relación con España y, en un referéndum organizado por el gobierno de Gibraltar en 1967, rechazaron contundentemente cualquier vinculación con España, a lo que siguió el otorgamiento de una constitución (1969), por la que la colonia se transformaba en un Territorio Británico de Ultramar (British Overseas Territory), de forma que los asuntos internos quedaban en manos de un ejecutivo local, elegido por los propios gibraltareños (los asuntos externos y de defensa seguían en manos del gobierno del Reino Unido).
La concesión de mayor autogobierno fue interpretada por las autoridades españolas como una contravención del Tratado de Utrecht y una maniobra en la dirección equivocada. Debido a ello, en 1969 se interrumpió el tráfico rodado y peatonal entre España y Gibraltar. Los accesos permanecieron cerradas hasta siete años después de la muerte de Franco, en 1982, cuando solo se abrieron al tráfico peatonal. El cierre fue traumático tanto para la economía del Campo de Gibraltar (ya que varios miles de españoles trabajaban en la colonia) como para la de Gibraltar en si, que sufrió una crisis económica, que hubo de ser contrarrestada mediante la inyección económica de más fondos por parte del Reino Unido.
En el marco de las negociaciones de adhesión a la Comunidad Económica Europea, España y el Reino Unido establecieron el inicio del proceso de Bruselas (1985), por el que ésta se comprometía a comenzar un diálogo con España acerca de Gibraltar, que incluía también el asunto de su soberanía. También se normalizaron completamente las comunicaciones terrestres. Desde entonces, España, con mayor o menor intensidad, ha seguido reclamando la retrocesión de Gibraltar. En 2001 España y el Reino Unido anunciaron un acuerdo preliminar que incluía una propuesta de cosoberanía. Sin embargo, este acuerdo no llegó a ser firmado, especialmente al ser ampliamente rechazado por los gibraltareños en un nuevo referéndum convocado por las autoridades gibraltareñas en 2002.
En 2005 el Foro de Diálogo sobre Gibraltar comenzó reuniendo los gobiernos de España, Gibraltar y el Reino Unido. En 2006 se aprobó el acuerdo de Córdoba, que mejoró comunicaciones y otras áreas de interés entre Gibraltar y España. El gobierno del Reino Unido acordó el incremento de las pensiones a los antiguos trabajadores Españoles en Gibraltar.